Fútbol Internacional

Fede Valverde, Luis Suárez y una noche en Sudáfrica

12 Ene. 2020 - 17:17 pm

Estadio Soccer City. Johannesburgo. Sudáfrica. 2 de julio de 2010. Uruguay y Ghana empatan a uno después de un trepidante partido de cuartos de final del primer Mundial disputado en el continente africano. Es último minuto de la prórroga cuando un saque de esquina botado por los  ghaneses y rematado por  Adijiah se colaba inexorablemente en la portería de Muslera. Sin embargo, Luis Suárez apareció bajo los palos para rechazar el balón con las dos manos.

El ariete de la celeste fue expulsado, pero Asamaoah Gyan estrelló contra el larguero la pena máxima correspondiente. En la tanda de penaltis, Uruguay se impuso por 4-2 con gol final de Sebastián Abreu a lo Panenka y se clasificó para la semifinal del Mundial. Una vez concluido el choque, el que fue héroe del partido apuntó entre risas que "La mano de Dios la tengo yo ahora...Fue la atajada del Mundial. Por eso, luego vinieron todos a abrazarme y darme las gracias". El milagro estaba obrado. Y Uruguay en semifinales. 

Hoy se jugaba en Yeda (Arabia Saudita) la final de la primera Supercopa con cuatro participantes en la historia del fútbol español. Real Madrid y Atlético de Madrid disputaban los últimos minutos de prórroga de un áspero choque en el que ninguno de los dos equipos había logrado batir la portería contraria. Un mal control de Dani Carvajal dio pie a un rápido contrataque rojiblanco que acababa con Álvaro Morata enfilando la portería de Thibaut Courtois en un mano a mano que parecía definitivo.

Justo cuando el delantero madrileño estaba pensando en la mejor manera de deshacerse del belga y hacer el tanto de la victoria emergió en escena Fede Valverde llegando desde atrás, recuperando la ventaja con el ariete y derribándose antes de entrar en el área. Evidentemente, el charrúa fue expulsado. A cambio, el lanzamiento de falta quedó en nada. Ya no hubo tiempo para prácticamente nada más en el tiempo reglamentario de un choque que acabó coronando al Real Madrid después de una tanda de penaltis que se cerró con 4-1 y en la que tan solo hubiera faltado que Sergio Ramos utilizara su lanzamiento más habitual para disparar aún más las similitudes en dos partidos que demuestran que los héroes no siempre los que marcan los goles. 

Ivan Vargas
Iván Vargas