Pelotas y letras | El viacrucis de los técnicos “sub”

21 Ene. 2020 - 07:36 am

Eso de ser técnico de las selecciones menores de Colombia es un camello de diez jorobas. Si ser entrenador en el fútbol profesional es una verdadera odisea, serlo en las inferiores es subir al patíbulo para ser acribillado a diario.

Lo digo no sólo por Arturo Reyes sino por el Piscis Restrepo y Eduardo Lara sus antecesores en las selecciones Sub 20 aunque la actual sea Sub 23 luchando por un cupo de Tokio 2020. El análisis es simplista. Si el seleccionado gana, nos fijamos sólo en los jugadores de futuro. Si pierde, nos centramos exclusivamente en el técnico.

De nada sirve si han sido errores individuales, ni los goles botados, ni el penal propiciado. Reyes, Restrepo y Lara dirigieron en el fútbol profesional. Reyes es asesor del DT Queiroz y lo fue de Comesaña, Restrepo fue campeón en Colombia y Costa Rica, Lara fue entrenador de la Colombia de mayores. Las protestas, aún con títulos logrados, han sido las mismas. Sufrimos durante todo el torneo.

En los torneos menores, los técnicos llegan con su alineación básica, con el paso de los partidos esa alineación titular va cambiando por razones de rendimiento, de fragilidad física o mental. Hay quienes juegan bien pero no aguantan la presión del entorno.

Los hay que llegan como figuras porque juegan en primera división, porque están en el fútbol extranjero, porque se cree que su futuro será halagador y no rinden. Los hay quienes llegan con bajo perfil y se convierten en figuras.

Y después lo de siempre. Juegas un buen partido y pierdes. Juegas un partido malito y ganas. Se juega más o menos bien, pero anotar un gol es un imposible. Es un panorama que se ha repetido en los seleccionados menores y de mayores de Colombia durante los últimos tiempos.

El país se ve inmerso en una “sufridera” mientras se juegan los partidos. Se incrementan los casos de hernias y uñas sangrantes en el gran público que sigue al fútbol. A veces se juega bonito y ni un gol. A veces se juega mal y tampoco. Pitan un penal a favor y, si no se incrementan las oraciones, es casi seguro que lo tapará el arquero, o pegará en el palo o el balón caerá en la tribuna.

También ha pasado cuando hemos ganado cosas. Los líos  que se han armado porque “jugamos mal” o “porque jugamos bien, pero sin gol”. Pasó con el Piscis a pesar de haber ganado los suramericanos Sub 17 y Sub 20 y haber clasificado a los Juegos Olímpicos de Brasil. O con Lara cuando ganó un suramericano, unos juegos Bolivarianos y un Torneo de Toulon. O el mismo Reyes que ganó medalla de oro en los Juegos Centroamericanos.

El sufrimiento comenzó, esta vez, con el mismo primer partido del preolímpico en Armenia. Pero bueno, no es como se comienza sino como se termina…

Hugo Illera
Hugo Illera