Pelotas y Letras | Juan Carlos Osorio

21 Nov. 2019 - 12:45 pm
Pelotas y Letras | Juan Carlos Osorio
Pelotas y Letras | Juan Carlos Osorio

He estado recordando cuando Juan Carlos Osorio regresó a Colombia y el país lo conoció. Había sido un modestísimo jugador de fútbol en el Pereira y Caldas y se fue al exterior a prepararse como técnico. Estudió Ciencias del ejercicio físico y rendimiento humano en USA y se especializó en Ciencias Superiores del fútbol en Inglaterra.

Su primer trabajo fue como PF del Manchester City donde estuvo cinco años hasta regresar a nuestro país. Lo recuerdo, vestido entero, corbata, zapatos lustrados a la moda, gafitas de científico de laboratorio, inglés fluido e ideas claras de nueva generación y un andar con porte y distinción.

Tuve oportunidad de tener una relación fluida con él a través de nuestros programas en Win Sports, de entrevistarlo tantas veces y de sentir admiración por él. Recuerdo haberlo defendido cuando el Chiqui García lo tildó de “recreacionista” por su trabajo en Millonarios. Allí comenzó a mostrar lo que había aprendido en su exilio académico que incluyó, además, estudios en Holanda y la obtención de su título UEFA Clase A.

Con él comenzamos a hablar de su método de entrenamiento y de las rotaciones. Fue un hombre que con su trabajo e ideas de punta se ganó el prestigio de ser un buen técnico ganando campeonatos. Ese Osorio primigenio he tratado de encontrarlo hoy y ya no está.

Lamentablemente Osorio se ha convertido en un hombre desmejorado en su presencia personal, pelo largo y mal cuidado, barbado, cara adusta como atormentada y las mismas gafas, pero sin ese talante que le dio credibilidad. Se ha convertido en un hombre polémico a ultranza, peleó sin chance alguno por ser técnico de Colombia, fue a Paraguay a nada, y diera la impresión que hoy, no supiera que hacer con su vida y profesión.

“A Osorio le dolió en el alma la pintada de cara que Teófilo le dio”

Hoy, las ruedas de prensa académicas y fluidas no existen. Es un hombre que ya no mira de frente, que baja la cabeza y no observa a sus interlocutores como si quien le preguntara fuera poca cosa. Ya no digiere los interrogantes, sino que responde al instante con una ráfaga llena de ironía y gestos despectivos.

Hace poco regañó a una periodista en plena conferencia de prensa post partido y luego, a todo el que lo interrogó, llevó de su mal genio, de su presencia extraviada, de todo ese malestar que lleva consigo como un ser humano que lleva un Vietnam a sus espaldas.

48 horas después presentó excusas (me parecieron más impuestas por el club que por una decisión de reconocer sus errores) para inmediatamente enviarle una andanada de improperios personales a Teófilo Gutiérrez después del partidazo que hizo destrozando a Nacional con su fútbol brillante y sus goles oportunos. Fue vergonzoso verlo y escucharlo. Ardido, dolido, lleno de rencor y aún mareado por el baile que le dio el Junior de Comesaña al que no pudo vencer este año.

Las ofensas a Teófilo vinieron motivadas por los roces con Henríquez. Roces que fueron comenzados por el mismo Alexis, uno de sus hombres consentidos y de confianza. Habló mal de Teófilo lanzando una cortina de humo para pasar agachado con el doble codazo de Perlaza que rompió el ojo derecho del barranquillero. Le dolió en el alma la pintada de cara que Teófilo le dio derribando todo lo que tenía previsto para derrotar al Junior. El derrotado fue él.

Busco a Osorio, el que vino de Inglaterra y ya no está. Ahora veo a un hombre mal vestido, desaliñado, confuso, ofensivo, mal educado, irascible y experto en ofensas. Un hombre fuera de la realidad.

Hugo Illera
Hugo Illera