“Miro a Messi y me hace reír. Es un estupendo futbolista que sigue siendo como un niño"
Johan Cruyff
Argentina, el país del rock en español, el tango y la cumbia villera, del deleite y el gusto por los vinos y los asados de tira, el vínculo directo por el folclor cultural y ante todo el amor y la pasión futbolera, que década tras década se ha venido reflejando en el sentir y en la identidad representativa que genera la Selección Argentina de Fútbol siempre ha tenido una mentalidad ganadora, tanto fuera de la cancha como dentro de esta.
A finales de 2003 y comienzos del 2004, el mundo futbolístico comenzaba a escuchar con fuerza el nombre de un tal Lionel Messi, que con tan solo 16 años ya hacía parte del club “Cule”, siendo llamado al equipo profesional por el holandés Frank Rijkaard. Messi gana su primer título con este equipo a los 17 años, obteniendo la Liga BBVA de la temporada 2004-2005.
Pero para Messi llegar a ser lo que es hoy, no tuvo un camino sencillo a pesar de tener un talento innato y un amor por este deporte. Con tan solo 13 años de edad, en una decisión compartida junto a su padre viajan al Barcelona F.C, con el objetivo de iniciar un gran sueño, el cual hoy es una realidad.
El gran inconveniente, que tuvo Lionel, fue su problema hormonal el cual se ha venido evidenciado por su corta estatura. Sin importar la incredulidad y la desconfianza por muchas personas que componían en aquel momento el club “Blaugrana”, este mismo decidió apoyar el tratamiento de Messi, porque sabían que ellos tenían un diamante en bruto, que les ha dado todos los títulos y alegrías que cualquier club del mundo pueden añorar.
Aquí detallamos el problema hormonal que tuvo Messi, que se reflejó en su poca estatura a través del libro“Messi. La historia del precoz ganador de tres Balones de Oro”. “Despejadas las suspicacias y temores, queda un tema sobre el que, tanto en Argentina como en España, se ha escrito mucho, generalmente sin ton ni son: el coste del más de doce mil euros. Una cifra considerable que habría empujado a la familia Messi a emigrar a España, ya que el Barcelona fue el único club que aceptó hacerse cargo de los gastos”.
Si bien Messi es nativo de Argentina, su formación como adolescente se dio en suelo español, más concretamente en Barcelona. Y al estar en un entorno cuya mentalidad y costumbres son muy diferentes a la de cualquier ciudadano argentino, lo hacían ver lejos de la selección nacional de su país.
Pero para el año de 2004, un delegado de la Asociación de Fútbol Argentino- AFA, llegó a un hotel donde se encontraba Hugo Tocalli, quien era el entrenador de la selección sub 17 de Argentina. En el lobby del hotel, dicho delegado que le quería hablar sobre la magia y grandeza de Lionel Messi, pero ante el afán de Tocalli en aquel momento, solo le recibió un video y un papel con un número teléfonico a esta persona con todos los goles, gambetas y filigranas del astro argentino.
Después que Argentina obtiene la Copa América de Ecuador 1993, esta selección nacional tardó 28 años para volver a ganar esta competición. Pero antes de dicha consagración, el pueblo argentino futbolero, tuvo que vivir la decepción de perder 7 finales consecutivas. Copa Confederaciones 1995 y 2005, Copa América, 2004, 2007, 2015 y 2016.Y la final del Mundial, Brasil 2014. De estas siete finales, Messi estuvo presente en 4, en las tres últimas de la Copa América y en la de la Copa Mundo.
Pero después de esta racha negativa llegaron los anhelados títulos. La ya referenciada Copa América de 2021 derrotando en la final a Brasil, la Copa de Campeones Conmebol- UEFA 2022, derrotando a Italia. Y el más reciente, y de por si el más esperado la Copa del Mundo de la FIFA, ganándole en la final a Francia.
Leonardo Faccio, escritor y periodista argentino en su libro “Messi. El Chico que siempre llegaba tarde” nos hace una comparación muy concreta entre los dos mejores jugadores de la historia del fútbol argentino. “Fernado Signorini, el preparador físico personal de Maradona, y en el Mundial de Sudáfrica de la selección argentina, ve en Messi un enigma sin descifrar. La frecuencia de movimientos que tienen en la cancha es más alta que la de Maradona- me dice Signorini una tarde en Buenos Aires-. Llevar la pelota tan pegada al pie exige un ritmo altísimo de pasos. No sé como lo hace”.
Y en el fútbol como en la vida misma, en el momento que no llegan los resultados trazados, se empieza a cuestionar absolutamente todo y la mira de la crítica deportiva, al primero que apunta es al icono y referente del grupo. Y en el caso de la selección argentina hace unos años era Lionel Messi. A este, le habían dicho que no era un auténtico argentino, que no se sabía el himno de su país, que no tenía el liderazgo y el carácter que debe tener el 10 de la “Albiceleste”.
Y como si fuera poco, le vendieron a la opinión pública que Messi era un autista. Puede que esto sea cierto, pero este le pertenece a la intimidad y vida priva del astro argentino. En términos psiquiátricos, la enfermedad de Messi es diagnosticada como el síndrome Asperger, una especie de autismo leve que solo le permite concentrarse en una cosa: jugar a la pelota.
La situación que ha vivido en el último tiempo Messi, quien está cerca al final de su carrera es el precio de ser el crack, el ídolo y el icono mediático de la sociedad contemporánea. Donde estoy seguro que el por su condición humana y por la persona que es, no fue el único responsable cuando los resultados no se le daban a la “Albiceleste”, pero tampoco solo con la figuración de el, Argentina llegó a los títulos que ha obtenido en los últimos años.