En Colombia, se puede decir que una de las dificultades que tienen los Gerentes del Producto Deportes; es que los estadios de fútbol; no son de la propiedad de los Clubes Deportivos. Esto hace que pierdan autonomía gerencial, y tengan que someterse a las políticas y normas del instituto deportivo distrital y del holding o dueño de la organización de un determinado campeonato.
Un ejemplo sencillo pero contundente; es el que hacen los equipos europeos; al firmar una alianza estratégica con grandes marcas del mercado, para colocarles el nombre de estas a su estadio. Es el caso del estadio del Arsenal de Londres; cuyo nombre del estadio es Fly Emirates, o Allianz Arena quien es el sponsor oficial del estadio del Bayern Munich.
Dichas empresas, deben tener claro que tienen que aprovechar las necesidades de los potenciales consumidores que asisten al estadio; las cuales no solo están centradas al deporte; sino que hay que tener en cuenta los hábitos alimenticios, las tendencias en uso de tecnología, en las preferencias de indumentarias o prenda de vestir; y en fin muchas alternativas que pueden explotar a través de diferentes estrategias de mercadeo.
La clave para esto, es compartir el credo corporativo de mi empresa con la de mi aliado estratégico con el objetivo de beneficiar al cliente; y en consecuencia obtener ingresos y posicionamiento de marca, tanto para el club deportivo, como para la determina empresa o sponsor.
Y al tener un canal comunicativo y de persuasión como lo es internet y las redes sociales; se debe propender por generar una personalización del producto y por mantener un social media con consumidor; el cual se caracteriza por ser creativo y cambiante.
En muchas ocasiones, nuestros gerentes del producto deporte se dejan contaminar por la miopía del mercadeo, la cual se caracteriza solo por pensar en el dinero; dejando a un lado al cliente y a la justificación del Core Business de la empresa del producto deporte. Es fundamental que miremos al fútbol o a cualquier deporte; más allá del tiempo de juego reglamentario; es decir entender nuestro negocio dentro del contexto social, político y cultural.