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Una tormenta futbolística y extradeportiva sacude Alianza Lima. En medio de rumores por un escándalo sexual que involucra a tres figuras clave del equipo, la barra brava del club protagonizó una violenta irrupción en las instalaciones de Matute, donde habrían agredido físicamente a dos de los referentes más queridos: Paolo Guerrero y Luis Advíncula.
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Esta crisis profunda no solo deja heridas físicas, sino que evidencia una fractura institucional y emocional que amenaza con desmoronar el proyecto deportivo.
La decisión del entrenador Pablo Guede de exigir la salida inmediata de Sergio Peña, Carlos Zambrano y Miguel Trauco profundiza la incertidumbre en el club victoriano, cuyas sombras se alargan tras este escándalo.
La agresión a referencias históricas: Guerrero y Advíncula en el ojo de la tormenta
La violenta reacción de la barra de Alianza Lima contra Paolo Guerrero y Luis Advíncula marcaría un antes y un después en las relaciones hinchas-jugadores.
No es común que referentes con su trayectoria sean víctimas físicas durante una crisis interna. La invasión a Matute desató un clima hostil que violenta no solo la paz del plantel sino que rompe los parámetros de respeto y comunicación entre el club y su afición más radical.
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El peso simbólico de estas agresiones repercute más allá de lo deportivo, convirtiendo a Guerrero y Advíncula en el blanco tangible de la frustración blanquiazul.
El presunto escándalo sexual que sacude el vestuario y las decisiones de Guede
La sombra de la denuncia por violencia sexual contra Sergio Peña, Carlos Zambrano y Miguel Trauco ha fracturado la interna de Alianza Lima con consecuencias inmediatas.
Pablo Guede, exigiendo su separación, no solo responde al escándalo ético sino también a reportes de indisciplina y bajo rendimiento.
Esta "purga" que pide el entrenador argentino parece una reacción desesperada para retomar control y disciplina en un plantel desbordado. La crisis ha alcanzado niveles institucionales, con agresiones incluso a figuras administrativas como Franco Navarro Mandayo.

