Este Grand Slam que tiene su origen histórico en el año de 1877, el cual es organizado por el All England Lawn Tennis and Croquet Club, es el torneo más antiguo y elegante dentro del contexto del tenis mundial. Este campeonato se disputa en superficie de césped, siendo el único en su categoría.
En este artículo queremos hacer énfasis de la tradición y los protocolos que maneja este Grand Slam, haciendo de este campeonato un evento único y de jerarquía, no solo para sus participantes sino para los aficionados, periodistas y todas las personas vinculadas al deporte “Blanco”.
Sin duda alguna que una de las tradiciones más significativas de Wimbledon es el color blanco en sus participantes. Una de las razones para utilizar el color blanco en esta competición obedece a un tema de estética y de pulcritud. En las primeras ediciones de este Grand Slam, la clase privilegiada acogió este color porque los hacia diferenciar del resto de la población. Otro argumento para utilizar el color blanco en esta competición se fundamentaba porque permitían disimular de mejor manera el sudor que surgían en el cuerpo, siendo un elemento preponderante por parte de la aristocracia.
Tras la proliferación y el predominio de la moda en el tenis, hizo que muchos tenistas combinaran el color blanco con algunos adornos o distintivos específicos. Por eso la organización del campeonato en el año de 1995 revisó el código con relación a la indumentaria en utilizar, asegurándose que este se acercara en lo más posible al color blanco. Pero a partir del año 2014, se hizo más rigurosa esta norma, al punto de exigir este color también la ropa intima hasta las suelas de los zapatos.
Siguiendo con el protocolo y el glamour de Wimbledon, ahora nos referimos al “Middle Sunday”, que hace referencia al primer domingo del torneo, donde no se juega por las constantes interrupciones durante la semana a causa de la lluvia, generando la perdida de un día de competencia. Otra norma que la organización del torneo implementa es el trato con los jugadores. Los cuadros o el fixture de este Grand Slam no llevan el distintivo de hombres y mujeres, sino que por el contrario hacen alusión al de “Damas” y “Caballeros”, demostrando el respeto y la jerarquía que adquieren los participantes de Wimbledon en cada uno de los recintos.
Un aspecto preponderante en Wimbledon es la comida. Aquí una de las particularidades es la posibilidad por parte de los espectadores comprar los comestibles ante de ingresar a las diferentes canchas. Y una de las curiosidades en este contexto es la afinidad por las fresas con natas, un postre que está muy lejos de las frituras y comidas rápidas que suelen venderse en otros Grand Slam. Y otra de las costumbres o tradiciones está ligada con las pelotas que se usan en Wimbledon desde el año 1902, que son de la marca Slazenger.
Si bien los seguidores y expertos en el tenis, centran su atención en lo netamente deportivo y en lo que acontece con cada una de las figuras que participan en este Gran Slam; nos parece importante traerle a los lectores la influencia de la tradición y el protocolo de Wimbledon que lo hacen revestir de una gran elegancia.