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La capital noruega se convirtió en un mar humano que celebró con una pasión inigualable el gran desempeño de su selección en el Mundial 2026.
👀 El dato que hace de estas semifinales las más épicas de la Copa Mundial de la FIFA™
Con una multitud de 90 mil personas llenando las calles, Oslo fue testigo de una fiesta multitudinaria que trascendió lo deportivo.
Noruega fue recibido de una gran manera tras el Mundial
El príncipe heredero de Noruega tomó el tambor y encendió la mecha de una verdadera comunión nacional, donde el tradicional “remo noruego” fue el pulso que unió a toda la ciudad en un solo grito.
Noruega nunca había visto una celebración de tal magnitud tras un evento deportivo.
Con 90 mil personas reunidas en Oslo, la ciudad quedó colapsada por las muestras de cariño hacia un equipo que superó todas las expectativas.
Este fenómeno social refleja cómo el fútbol puede ser un motor de unión nacional, especialmente en países donde el deporte rey está en plena fase de crecimiento y consolidación.
La imagen del príncipe de Noruega tocando el tambor se viralizó rápidamente y se convirtió en el símbolo del acto de celebración.
Al compás de sus golpes, miles de personas realizaron el 'remo noruego', un gesto tradicional que cobró ahora un significado colectivo y moderno, simbolizando la fuerza y el empuje de una nación.
Esta multitudinaria bienvenida no solo es una celebración, sino un punto de inflexión para el fútbol noruego.
El fenómeno despierta preguntas sobre el impacto real de esta explosión de apoyo en el crecimiento del deporte en la región.

